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Lunes 19 de Enero del 2009

ASTILLERO
JULIO HERNÁNDEZ LÓPEZ
La de salida, la administración de George W. Bush va dejando claro el papel enérgicamente tutorial que ha ejercido sobre la política mexicana en los años recientes. México ha sido considerado silenciosa pero implacablemente como un problema de seguridad nacional para la Casa Blanca y el Pentágono, de tal manera que bajo esa lupa hegemónica han de entenderse las injerencias “justificadas” (desde el punto de vista del imperio en declive) en el patio trasero alborotado y contaminante.
MÉXICO SA
CARLOS FERNÁNDEZ-VEGA
En eso de la cartomancia, pública y privada, sobre el futuro mediato e inmediato de la economía nacional, la guerra de cifras entre “optimistas” y “pesimistas” también se registró en los tiempos del autodenominado “cambio”, cuando en la primera recesión de “la era Bush”, a partir de 2001, los genios de la Secretaría de Hacienda y los del Banco de México ofrecían versiones encontradas, aunque de cualquier suerte ninguna de las corrientes (“optimista” la de Hacienda, “pesimista” la del Banco de México) ni lejanamente se acercó al resultado, aunque las huestes de Guillermo Ortiz estuvieron más cerca, pero no mucho, de atinarle. |