La Jornada San Luis
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Lunes 01 de Octubre de 2007

JUAN VALDEZ LÓPEZ

MI OPINIÓN

 

Hoy escribo esta columna desde mi situación de semilibertad o libertad condicionada, después de 16 años de encarcelamiento político, 16 años de ensañamiento de los gobiernos priístas y panistas contra mi persona. Fue un largo lapso, amargo, donde el respeto por la ley no existió; quedando para la historia mi caso como un ejemplo de lo que es capaz de hacer un gobierno represor y temeroso, contra cualquier ciudadano honesto que se proponga defender consecuentemente, aún a costa de su vida, sus ideas y luchar por hacerlos realidad.
Las muestras de apoyo, simpatías y solidaridad que he recibido de compañeros de lucha, de jóvenes estudiantes, de dirigentes sociales y de comunicadores me resarcen con creces todos estos años de aislamiento físico durante el cual nunca renuncie a mi compromiso con las causas justas del pueblo.
Pichicatos y tramposos los funcionarios del Organo Administrativo de Prevención y Readaptación Social de la Secretaría de Seguridad Pública Federal, se deciden por una maniobra jurídica con la cual pretenden lograr dos objetivos a la vez: primero, evadir el cumplimiento de la sentencia dictada por la jueza primera de Distrito de esta ciudad, en la cual le señala a la mencionada dependencia que el computo de las sentencias que me encontraba compurgando son incorrectas, y por lo tanto, están violentando mis derechos; ya que se me debió otorgar la libertad desde el 2005, sentencia en la que se me concede la protección de la justicia federal en el juicio de amparo 506/2007-9; segundo, en la libertad condicional que les logramos arrancar a los funcionarios, se señala que me debo reportar en forma epistolar a la ciudad de México cada mes y en forma física cada fin de semana en un centro penitenciario de Matamoros, Tamaulipas.
Se trata de un exilio claro y forzado del estado de San Luis Potosí; algo así como “firmas y allá te quedas”. En pocas palabras, ni me dan la libertad ni cumplen la resolución dictada por una jueza federal, pero eso sí de manera cortes me obligan a abandonar el estado.
En mi caso los funcionarios de Gobernación sí han estado muy pendientes, concientes del impacto que en la sociedad causan las injusticias cometidas por este régimen represor; por ello seguramente aconsejaron que era preferible resolver a medias mi caso, a que siguiera creciendo la denuncia y con ello la solidaridad.
Pero nosotros no nos chupamos el dedo, seguiremos luchando, denunciando las in justicias del gobierno panista, la corrupción y forma arbitraria como se aplica la justicia, lo cual tiene un precio alto que el pueblo no puede pagar.
Seguiremos adelante hasta donde sea necesario, aportando nuestro granito de arena en la consecución de un verdadero Estado de Derecho y la construcción de la patria que dará igualdad a todos.


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