Jueves 6 de Abril de 2006
IGNACIO BETANCOURT
REFICCIONES
Pareciera una ficción pero lamentablemente es una realidad, en un país de cuyo nombre no quiero acordarme hay un estado en el centro de su geografía, al que llegaron como una maldición del más allá un grupo de envenenadores de la tierra, el aire y el agua, para agredir a cientos de miles de ciudadanos llenándoles los ojos, los pulmones, los estómagos y los sueños de cianuro.
Lo lógico sería que las autoridades que la población nombró y paga puntualmente y muy bien para que le protejan y sirvan, de inmediato se opusieran a tan criminal acción e incluso expulsaran del país a quienes intentan tamaño atentado, sin embargo, tales autoridades hacen todo lo contrario y apoyan e impulsan a quienes van a destruir la salud de la población, para sacar el oro y la plata de las entrañas de un cerro que es el símbolo del estado que van a agredir.
Pero la comedia de equivocaciones no termina ahí, pues la mayoría de los hombres y mujeres, niños, jóvenes y viejos que van a ofrecer su salud para que el grupo depredador convierta el cerro en un gran agujero (que simbólicamente será una horadación en la dignidad de todo un pueblo), y a cambio del oro y la plata sólo deje cientos de miles de toneladas de veneno en la tierra, el agua y el aire de la región, permanecen indiferentes ante la inminente agresión.
Sólo un grupo de heroicos defensores de la naturaleza y de la dignidad de la población, desafiando el poder de gobernantes y empresarios que se han adueñado de las leyes para violarlas y ponerlas a la disposición de sus particulares intereses, ha decidido enfrentar a quienes debiendo proteger a la población atentan contra ella. Arriesgando su propia seguridad, decenas de hombres y mujeres de todas las edades y condiciones sociales, agrupados en el Frente Amplio Opositor (FAO), se han plantado frente a la maquinaria homicida para exigir el cumplimiento de la ley.
Sí, únicamente el cumplimiento de la ley que el gobierno panista, federal y estatal, sigue pisoteando para que la Minera San Xavier comience a utilizar miles de toneladas de explosivos a lo que legalmente no está autorizada, para sembrar la muerte que representan millones de toneladas de cianuro en una tierra adquirida ilegalmente y para disponer arbitrariamente de 32 millones de litros de agua cada día en una región que padece gran carencia de la misma.
Los integrantes del Frente Amplio Opositor se han dado a la dignísima tarea de oponerse al atentado que políticos y funcionarios del llamado “gobierno del cambio” ha decidido autorizar contra la población de Cerro de San Pedro, de Soledad de Graciano Sánchez y de la capital del estado de San Luis Potosí, cuyo gobernador, el panista Marcelo de los Santos, en lugar de asumir su obligación de hacer cumplir la ley que de manera flagrante violan los dueños de la minera, se somete a sus intereses y permite que con todo descaro se consume el desacato a la legislación mexicana, y a los más elementales derechos humanos de cientos de miles de habitantes de la región, afectados por la complicidad de funcionarios federales y estatales con la transnacional canadiense que lleva años corrompiéndolos.
La seguridad y el respeto a la heroica acción que desde el martes 4 de abril realiza el FAO, bloqueando los caminos por donde la maquinaria de la minera ilegalmente intenta iniciar la devastación, es responsabilidad de todos los potosinos dignos, la indolencia hacia tan encomiable y necesaria acción sólo estará reiterando el grado de enajenación o complicidad que las futuras víctimas mantienen con sus propios verdugos.
El candidato del PAN a la presidencia municipal, el senador Lozano Armengol, es uno de los principales impulsores de la Minera San Xavier, ¿qué justificación podrá ofrecer a sus posibles electores alguien cuyas siniestras alianzas atentan directamente contra la población que aspira a representar? No cabe duda que hoy vivimos en el mundo del revés, en un país donde los encargados de aplicar la ley son quienes la transgreden; en un estado en donde los defensores de la legalidad son tratados como delincuentes; en una ciudad donde la apatía es una virtud. Pero aún en el mundo del revés la dignidad existe y crece hacia abajo, y hay frutos olvidados que pronto van a madurar. (Y hasta el próximo jueves 27.)
